¿Un armario en una estantería?

Armario en estantería Expedit

Sí, así es, tengo un armario en una estantería; o, mejor dicho, he convertido una estantería en un armario, por extraño que os parezca :) . La razón es bien simple: vivo de alquiler, así que cuando me quedé embarazada, tuvimos que elegir entre tirar todos los muebles de lo que era un despacho y comprar unos nuevos –que, en caso de mudarnos, no sabemos si servirían–, o aprovechar los que teníamos para hacer una habitación infantil. Como imaginaréis por el título de esta entrada, elegimos la segunda.

La estantería en concreto es la Expedit de Ikea y el proceso de transformación no fue nada complicado. En primer lugar, planeamos lo que necesitábamos: decidimos poner dos huecos con barras para colgar ropa, seis cajones pequeños, un buen número de cajoneras grandes y, el resto, estanterías para dejar libros, juguetes e, incluso, zapatos.

Para empezar, tuvimos que girar la estantería. Me explico: las tablas horizontales de Expedit son tan anchas como la estantería, mientras que las verticales son cortas, del alto de uno de los cuadrados. Para hacer los huecos de los armarios, necesitábamos que las tablas cortas fuesen horizontales, para quitar dos de ellas y que, de esta manera, nos quedara un hueco lo suficientemente alto para colgar ropa de bebé. Así que, como la habitación no da para girar una estantería tan grande, tuvimos que desmontarla y voverla a montar.

El resto fue bastante más simple. Compramos cinco tablas delgadas de madera, del alto de una estantería y del ancho de un hueco, para forrar la trasera de la estantería; y dos tablas más gruesas, para las puertas de los armarios. Cubrimos con papel adhesivo todas las tablas (las traseras, sólo por un lado) y tapamos los bordes de las puertas de armario con unas cantoneras a juego, para que no se vieran los dobleces del papel.

Detalle puerta armario

Fijamos las tablas traseras clavándolas; las puertas las colocamos con unas bisagras y les añadimos unos pomos, que pusimos también en el resto de los elementos. También añadimos dos barras de madera para colgar la ropa.

Las tablas y las barras las compramos en Leroy Merlin, donde te lo cortan todo a medida –imagino que en otros centros de bricolaje también podréis pedir que os corten estos elementos–. Los pomos, las bisagras y las cantoneras también son de Leroy Merlin, mientras que el papel adhesivo es de El Corte Inglés.

El resto de los elementos son todos de Ikea: los cajones, las puertas cuadradas (también forradas con papel adhesivo y cantoneras), las cestas de rafia y las de plástico.

Detalles

Y el resultado es este que veis. La verdad es que estamos encantados con nuestro armario hackeado, nos parece que ha quedado muy bonito y, sobre todo, nos resulta super práctico, en ningún momento hemos echado de menos un armario tradicional. ¿Y a vosotros? ¿Qué os parece?

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